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Falta hacer unas preguntas importantes.

Hoy se debaten la "despenalización del aborto" en México. Pero existen unas preguntas importantísimas que, por lo menos en las noticias de esta mañana, no se hicieron. Hubo un debate en Canal 2 en Primero Noticias, bien hecho, pero también mal hecho. ¿Por qué mal hecho? Porque fueron dos hombres que realizaron el debate. Cada voz oficial citada esta mañana en estas noticias era voz de varón. La única citación en las noticias de una mujer con voz "oficial" fue la de una diputada que se quejó sobre la llegada a México de un representante oficial del "país" vaticano para registrar la desaprobación de esta "nación" sobre los trámites legislativos ocurriéndose en México. Tiene razón ella, esto es asunto de México y para los mexicanos y no hace falta que el Vaticano enviara representación gubernmental . . . . como si la iglesia católica no tuviera amplia representación en México.

Pregunta 1: ¿Por qué no fueron mujeres las personas que participaron en el debate en las noticias nacionales esta mañana? Los hombres no dan a luz a nadie. No quiero decir que los padres no importan ni que no se sienten las ansias y las alegrías que acompañan el embarazo de su pareja querida, pero la línea baja es que los hombres no experimentan el embarazo, ni corren los riesgos físicos que éste conlleva. Muchas hablan de los riesgos del aborto, pero hay que hablar también de los riesgos del embarazo, que son muchos todavía a pesar de los avances médicos. Casi perdí la vida yo misma durante y después del parto y mi experiencia forma parte de un gran número de estadísticas. El embarazo y el aborto, intencional o no intencional, siempre y solamente toman lugar dentro del cuerpo de la mujer. ¿Tiene derecho cualquier hombre introducirse en este asunto en el ámbito político? Dentro de la vida en pareja, sí, pero en el foro público, no.

Pregunta 2. ¿Por qué nadie debate sobre la creación de la vida con el mismo fervor con que se debate la terminación de lo que algunos llaman la vida? ¿Cualquier persona es capacitada para ser padre? Es una pregunta para hacerte reir, ¿no? Porque todos sabemos que existen unos padres en este mundo que jamás debían haber sido padres. Me parece una falta de proporción meteórica no hablar de esto. Cualquier persona puede añadir a una criatura más a este mundo sin importar sus propias capacidades para ser padre o sin considerar los recursos que tiene para proveer para la vida y el crecimiento de su hijo. ¿Tiene sentido esto? No, no lo tiene. Una mirada a las estadísticas de niños abandonados, abusados, delincuentes, o con síndrome de abstinencia es suficiente para saber que no, no tiene sentido, y sí, es una locura internacional que no hablemos de esto, que esto no se debata.

Pregunta 3: ¿Por qué no hay discusión sobre la calidad de vida? ¿Está bien que una madre pobre de cuatro hijos dé a luz a un quinto hijo porque su marido lo quiere? Esto pasa, y mucho. ¿Esto no es quitar la vida a alguién? Sí, lo es, a la mujer, y a los cuatro hijos, y a la familia en total. No hay que matar a alguién físicamente para quitarse la vida o una parte esencial de la vida. ¿Está bien condenar a un niño a una vida de pobreza extrema o abuso físico o mental simplemente porque es "vida"? Según el Colectivo Mexicano de Apoyo a la Niñez, el año pasado se registraron 14,000 denuncias de niños maltratados o abusados en México. El Instituto Nacional de Nutrición reporta que 20,000 niños y niñas murieron por desnutrición aguda cada año en México. ¿Estos niños nacieron para "vivir" esto? ¿Para ser abusados y para morir de hambre?

Mientras que este debate se lleve por hombres con recursos económicos, vestidos de saco y corbata y zapatos bien pulidos, y no por las mujeres con manos trabajadoras y cuerpos y almas cansados, que tienen que arriesgar su salud y someter a sus cuerpos y sus vidas a todo lo que representan el embarazo, el parto, y la crianza de un hijo, el debate sobre el aborto seguirá siendo poco más que una obra teatral, una representación que no toca la realidad.


Foto y texto, Copyright 2007, Ysabel de la Rosa, Todos los derechos reservados.

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